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Redefiniendo la intimidad en la enfermedad de Parkinson

Las investigaciones muestran que el tacto promueve el bienestar físico y mental: puede reducir la frecuencia cardíaca, reducir la depresión y la ansiedad, fortalecer el sistema inmunológico y aliviar el dolor. Para las parejas, el tacto comunica afecto y aceptación, lo que juega un papel importante en la promoción de la intimidad.

Cuando la gente habla de intimidad en las relaciones, a menudo se centra en el sexo; Sin embargo, existen muchos tipos de intimidad, como la emocional, intelectual, espiritual y física. A menudo están interconectados y se alientan mutuamente. La intimidad física, tanto el contacto sexual como el no sexual, ayuda a fomentar la conexión y el bienestar general.

Como todo en una relación, la intimidad física evoluciona a medida que las personas cambian y surgen nuevos desafíos. Con la enfermedad de Parkinson (EP), los cambios de roles en las relaciones, los problemas de autoestima, el estrés, los efectos secundarios de los medicamentos y los síntomas de la EP (incluidos problemas de movimiento, cambios de humor, problemas urinarios y fatiga) pueden influir en la salud sexual y la intimidad física. Los cuidadores también experimentan estrés, depresión, fatiga y otros problemas de salud con el tiempo, que pueden afectar la conexión física.

Los siguientes consejos pueden ayudarle a encontrar nuevas formas de desarrollar intimidad con su pareja mientras navega por los desafíos relacionados con la EP:

1. Establece una conexión con tu pareja

Las presiones de la vida y el estrés diario de vivir con una enfermedad crónica como la EP pueden hacer que las parejas se separen. Encuentre formas de mantenerse conectados y seguir creciendo juntos. Comparte tus pensamientos y sentimientos. Pase tiempo de calidad juntos. Salgan a caminar, reúnanse para tomar un café, lean en voz alta, vean una película divertida o tomen clases de baile; cualquier cosa que los una como amigos y reduzca el estrés.

Hablar de sexo o intimidad física puede resultar incómodo y frustrante. Muchas parejas necesitan ayuda con estas conversaciones. No tengas miedo de buscar terapia o unirte a un grupo de apoyo, juntos o por separado.

2. Disfruta el momento

Incluso un solo minuto de contacto físico puede aumentar las hormonas de la "felicidad", como la oxitocina y la serotonina, y reducir el cortisol, la norepinefrina y otras hormonas del "estrés" que pueden causar ansiedad e inquietud. Tener expectativas de que el contacto físico conducirá a un resultado específico puede generar placer en la experiencia, generar ansiedad o incluso provocar miedo.

En lugar de planificar un resultado específico, busque la conexión y el placer. Pon algunas canciones, tómate tu tiempo para intercambiar toques suaves con tu pareja, como acariciarte la cara, los brazos o los hombros, y disfruta de la experiencia, sin exigencias ni expectativas.

3. Amplía tus horizontes

Se ha dicho muchas veces que la comparación es la ladrona de la alegría. Definir la intimidad física en función de lo que significa para los demás, de lo que nos han dicho que debería significar para nosotros o de lo que ha significado para nosotros en el pasado puede socavar nuestras propias experiencias.

Si usted y su pareja experimentan un deseo sexual desigual, hablen de ello. ¿Se debe al estrés, la fatiga, las hormonas, la EP u otro problema de salud? El deseo y las actividades sexuales cambian a lo largo de los años por diversas razones.

Mantenerse conectado a través del tacto es vital para una relación sana y amorosa. Intenta encontraros donde estéis. Por supuesto, si ambos están de acuerdo, la actividad sexual no tiene por qué detenerse sólo porque no puede ser lo mismo. Es posible que necesiten adaptar sus técnicas, explorar modificaciones o incluso planificar esos momentos que van más allá del contacto sensual.

4. Hable sobre la intimidad con su equipo de atención médica

Muchos síntomas de EP afectan la salud sexual de hombres y mujeres, así como la capacidad de tocar, estar cerca, comunicarse o incluso concentrarse. Algunos de estos problemas pueden tratarse, pero puede resultar difícil saber a quién pedir consejo.

Para las personas con Parkinson y sus cuidadores, hablar con un profesional médico con el que se sientan cómodos suele ser el primer paso, sugiere Gila Bronner. Su neurólogo, médico de atención primaria u otro profesional de la salud puede ofrecerle consejos, tratamiento o derivarlo al especialista adecuado, como un urólogo, un terapeuta sexual o un consejero.

5. Tenga cuidado con los efectos secundarios de los medicamentos

Los medicamentos agonistas de la dopamina, que a veces se usan para tratar los síntomas de la EP, pueden causar problemas con el control de los impulsos y la hipersexualidad. Las personas que experimentan estos problemas corren el riesgo de ponerse a sí mismos o a otros en situaciones inseguras o insalubres. Si nota estos efectos secundarios, informe a su neurólogo de inmediato, ya que es posible que sea necesario reducir o suspender estos medicamentos.

Otros medicamentos, como los que se toman para la presión arterial alta o los antidepresivos, también pueden afectar la función sexual. Discuta cualquier inquietud sobre los efectos secundarios de los medicamentos o su salud sexual con su médico, quien puede recomendarle ajustes en los medicamentos o terapias apropiadas.

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